Estas que siguen son las sencillas palabras que la Madre Natalia Abata, Madre General de las Dominicas del Santísimo Sacramento, escribió para una modesta publicación editada con motivo del cierre del proceso diocesano de Beatificación de María Antonia de Jesús Tirado

 

Un sincero ¡por fin! resume la espera del cierre del proceso diocesano de Beatificación de María Antonia de Jesús Tirado, pues mirando el tiempo que ha durado la causa, se puede llegar a pensar que ha sido demasiado largo. No obstante, estoy convencida, de que el momento es perfecto, porque Dios así lo ha establecido, y porque la vida de las Dominicas del Santísimo Sacramento se encuentra dentro del tiempo de Dios, cómo suceden las cosas solo depende de Él, de ahí que, los siete años que han transcurrido desde su apertura hasta ahora, son los justos y necesarios para cumplir su cometido.

Siete años que, sintetizan un pasado joven en cuanto a conocimiento de María Antonia, puesto que, hasta 1972 en la Congregación se transmitía de una generación a otra, solo anécdotas de la vida de su fundadora. Pero en ese año, la Superiora General de entonces, Madre Crucifixión Cantera, hace el “descubrimiento” de varios documentos antiguos que recogen la extraordinaria vida de “la Sierva de Dios”.

Tras el fallecimiento de la general, el legado de sacar a la luz tan valioso tesoro queda en manos de la siguiente superiora, Madre Concepción Marlasca, quien con la incondicional ayuda de D. José Luis Repeto Bettes, consiguen que se publique la primera biografía de Madre Antonia, y sus restos pasan a tener un lugar de mayor dignidad en la capilla del convento, consecuentemente se empieza a difundir su historia dentro de la Congregación.

Las dos siguientes superioras generales, Madre Elena Fernández y Madre Genoveva Turrado, proyectan estrategias para dar a conocer la vida de nuestra fundadora fuera del convento, y en sus gobiernos se publican dos libros más sobre la relación de María Antonia con sus directores espirituales y con la gente de su tiempo.

Inaugurado el nuevo milenio, las hermanas bien asesoradas por D. José Luis Repeto, se plantean la posibilidad de solicitar a Roma la apertura del proceso de Beatificación, y se decide nombrar una delegada que se encargue de difundir la figura de María Antonia de Jesús a todo Jerez, así Sor María de la Paz Rodríguez se dedica eficazmente en la consecución de este fin durante 17 años.

En 2008 Madre María del Mar Martínez pone en pie la solicitud del proceso, nombrando como Postulador de la Causa a Fr. Vito Gómez García Op. y después de superar todos los trámites correspondientes, el 20 de junio de 2011, de la mano de Madre María Sinaíta Reguera, se hace pública la apertura de la causa.

En un nuevo gobierno de la congregación, el 7 de noviembre de 2018, día de todos los Santos de la Orden de Predicadores, celebraremos el cierre del proceso diocesano, para que el fruto de la gestión de siete superioras generales y del trabajo infatigable de tantas personas implicadas en la tarea de documentar y propagar la vida de Madre Antonia Jesús, sea remitido a Roma a su correspondiente valoración y estudio.

Después, nos queda a todos la tarea de rezar y volver a situarnos pacientemente en el tiempo de Dios, sin duda, Él ya ha previsto el momento en que sean legitimadas por la jerarquía eclesial sus virtudes heroicas, en su infinita bondad y fidelidad hay ya dispuesta una fecha en la que la Iglesia local y del mundo celebrará su Beatificación y gozará de la poderosa intercesión de la “Gran Mística de Jerez”.